“Quién canta, su mal espanta”

“Quién canta, su mal espanta”

Esto es lo que dice una vecina catalana de Barcelona que suele bajar al Kiosco de la esquina a comprar el periódico.

A pesar de todo, en Barcelona todavía existen sorpresas tras las esquinas o, mejor dicho, tras los tradicionales kioscos.

Una mañana, paseando por la ciudad condal, mientras cruzo la Gran Vía escucho una melodía y busco… ¿de dónde viene la música? Y solo veo un Kiosco… y me fijo… Y ahí, metido, entre revistas y periódicos, está Pablo, deleitando a sus clientes con su guitarra.
Pablo, un argentino afincado en Barcelona desde el 2001, empezó a tocar la guitarra tarde, a los 35 años. Ocho años más tarde, se considera un guitarrista apasionado por el blues. Guitarra en mano atiende a sus vecinos y vecinas, con sonrisa y música, en ese rincón de la Gran Vía con la Calle Nápoles, contribuyendo, sin duda, a crear una ciudad más feliz.

Si yo viviera en esa calle, me bajaría una silla y mi café y desayunaría ahí, con él, cada mañana.

 

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