Chamanismo Urbano, Sabiduría Ancestral Para Transeúntes De La Vida Cotidiana (Also in English)

En Valparaíso, Chile, se encuentra Espacio Circulante, un lugar conjurado por diversas mujeres y disidencias que practican el chamanismo urbano y la curandería

Chamanismo urbano, sabiduría ancestral para transeúntes de la vida cotidiana (also in English)

Chamanismo ha sido la manera que occidente nombra aquello que estaba fuera de su entendimiento. El término viene de la palabra xaman en el idioma tungu, que significa los que saben, y que se extrapola a todas las personas de pueblos originarios que trabajan con la otredad, los estados alterados de consciencia, tambores, plantas, y medicinas, antes de que las religiones, las colonizaciones y lo urbano existieran.

En otras palabras, es una sabiduría ancestral y de intermediarios entre el mundo espiritual y el mundo natural, y que ha traspasado a un mundo urbano, que es cada vez más receptivo al apoyo emocional y al deseo de explorar más allá de lo evidente. 

Desde la pandemia, y aún viviendo sus estragos, todos los tejidos sociales han sido modificados y trastocados. Nos hemos vuelto neuróticos, individualistas y autoritarios, pero también son ciclos, hay épocas de euforia y otras de introspección, me dice Niza Solari, practicante chamánica perteneciente a la agrupación Espacio Circulante.

En el centro de Valparaíso, Chile, en calle Condell, avenida de flujos de ires y devenires del puerto, está ubicado Espacio Circulante, lugar de práctica chamánica y curandería urbana, formado por diversas mujeres y disidencias que organizadas pulsan la medicina del chamanismo urbano.

Dentro del Espacio Circulante in Valparaíso, Chile / Foto Angela Urbina

Es en el año 2012 que este proyecto, Espacio Circulante, comienza a tomar cuerpo, en su primera residencia, una oficina de un edificio antiguo en Huito, “donde partimos con un dinero prestado para el depósito del lugar”, me cuenta Solari.

Este sueño comienza quizá una década antes, en el 2002, cuando Solari, en un período de enfermedad y muerte, se encuentra con los estudios de formación chamánica, adentrándose a la práctica, luego de haber transitado por otras experiencias de formación de autocuidado y medicinas, alópatas, espirituales, tradicionales y ancestrales, incluyendo una lectura de carta astral con Ariadna Labbate, amiga y maestra zazen, quien le dice en aquella lectura “tú no estás enferma, lo que a ti te ocurre es que tienes que tomar tu poder.” 

La crisis y la muerte entonces como bisagra, como experiencia y concatenación de sucesos. Ella cuenta que al principio no hizo caso de lo que ya se estaba develando en su vida, habían mensajes y sucesos lo suficiente concretos para cambiar de rumbo, fue entonces un momento de prestar atención a lo que ya estaba ocurriendo, y dejar lo que ya tenía para materializar este nuevo sueño, el de convocar a un grupo de mujeres y crear en esa primera instancia una agrupación de terapeutas, donde corazón y aliento es el chamanismo urbano.

Así, junto a amigas y colegas, comenzaron a tejer este entramado, con la convicción de crear este espacio de encuentro, creación y medicina, en la ciudad, lejos de las montañas, selvas y otras áreas rurales, territorios de pueblos originarios, sino en el contexto que estaban habitando, el de ser habitantes de la ciudad.

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Dentro del Espacio Circulante in Valparaíso, Chile / Foto Angela Urbina

Empezó a crecer el sueño, primero juntas, y luego ya vinieron los desencuentros, las discusiones, la amalgama de contrapuestos, y bienvenidos fueron, pues la práctica chamánica trabaja el desapego y el acecho, “lo que importa importa, y lo demás es parte de lo que se hace”, dice Solari, mientras conversamos sobre la importancia de desmenuzar la idealización que cruza el imaginario de las organizaciones colectivas, para enfrentar la realidad íntima que es trabajar en comunidad.

Desde los inicios, por allá en el 2012, se gestionaban talleres con grandes maestras y maestros de distintas prácticas y territorios, y parte importante de las conversaciones de gestión fue solicitarles a ellxs que ajustaran las retribuciones requeridas para sus talleres, porque esto es Valparaíso, no es Santiago, y el marco socioeconómico y energético es otro, y para que se pueda expandir el conocimiento, es necesario entender el contexto en el que estamos. De la mano de ello nacieron las Terapias Populares, jornadas mensuales que se realizan el primer sábado de cada mes, abiertas para quien quiera participar, donde se ofrecen las diversas prácticas que reúne el Espacio Circulante, sesiones breves y por una retribución más accesible, que son a modo de introducción a las terapias disponibles.

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Dentro del Espacio Circulante en Valparaíso, Chile / Foto Angela Urbina

En las jornadas de Terapias Populares, se celebra ceremonialmente el Tambor Abierto; el redoble del tambor, su ritmo, es central en la práctica del chamanismo, que permite a quien toca y a quien lo escucha, lograr un estado alterado de conciencia, hacer un viaje, por sus efectos neurofisiológicos. Este encuentro colectivo de viaje chamánico lo guía alguna de las practicantes del Espacio Circulante, donde quienes asisten, viajan a través del pulso del tambor a buscar respuestas, plantear preguntas, o a abrir nuevos caminos, y que luego, terminado el viaje, se comparten algunas palabras, sentires o reflexiones, creando un espacio de intimidad, introspección y maceración del viaje recién realizado.

Mes tras mes, año tras año, los encuentros de viaje chamánico han significado espacios comunes de cuidado, una ventana posible para transeúntes urbanos y así acompañar procesos difíciles personales y sociales.

Tejer lo que vas tomando y aprendiendo, lo pones en diálogo contigo. La vida es ir a ver de qué se trata, la vida es una aventura.

Los fundamentos de la práctica del Espacio Circulante van desde el feminismo, la ecología, el trabajo comunitario, el activismo, la sanación y la problematización de las crisis. En plena revuelta (movimiento social que detonó el 18 de octubre del 2019), se sostuvieron instancias de tambor abierto, para contener, acompañar y escudriñar aquel momento colectivo de euforia, esperanza, transformación y herida que cruzábamos en el país.

En palabras de Niza, el viaje de tambor brinda un bienestar inmediato, contiene, asienta, relaja, el cuerpo se entrega, se sintoniza, aparecen los malestares, trae imágenes y recuerdos, cosas que emergen, ideas a desenmarañar o a soltar, es un cariño, es un soplo.

La generosidad del tambor también es que no se necesita nada más que la entrega, no requiere de conocimientos previos, ni de ayunos exacerbados ni otras cosas un tanto inalcanzables en nuestro contexto urbano, incluso con un par de audífonos o parlantes podemos acceder a un viaje chamánico a través de una grabación sonora del pulso del tambor. Es la autonomía por el autoconocimiento y bienestar.

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Ritual chamánico en las calles de Valparaíso, Chile / Foto Angela Urbina

Prontamente se celebran once años de servicio, de terapias populares, prácticas, talleres, ritos en la calle. Once años de reajustes, de desarmes y de integrantes nuevas, ¿cómo se sostiene un colectivo durante tanto tiempo? con el desafío que es encontrarse y organizarse, comprometerse, estar y dejar. Pues es el pulso del tambor quien alimenta la intención de tejer esta trama, “once años tocando tambor. Él es el sostén, la canoa que conduce, es el refugio que sostiene la práctica y el cuerpo.”

Es la importancia de generar espacios de encuentro entre seres que se especializan en diversas disciplinas y saberes, que al servicio del pulso del tambor, practican y crean nuevas maneras de acompañar y expandir los imaginarios urbanos, generar espacios de contención y cuidado, de transición emocional. Un camino que no tiene meta, sino puro descubrimiento que se va develando a medida que es habitado, experienciado y aventurado, y que no es en soledad, sino en comunidad y práctica continua de ensayo y error. El chamanismo urbano te da la imperfección, y en la práctica, cada quien descubre su expertis, insiste Solari.

Le pregunto entonces, ¿cómo se vive el chamanismo en el ámbito urbano? Y Solari contesta reflexionando: “independiente del contexto, es la práctica cotidiana de adentrarse en realidades alternas paralelas, es un sistema de conocimientos, y desde allí, ver y vivir la vida como un organismo que está altamente interconectado con otros y que se extiende por el tiempo espacio. Remite a tomar consciencia de la energía constante y permanente que somos, de expandir las puertas de la percepción, y así traer y compartir herramientas para el momento que estamos habitando.”

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Ritual chamánico en las calles de Valparaíso, Chile / Foto Angela Urbina

Personalmente, conocí la práctica del chamanismo urbano en el año 2015, a través de una limpia chamánica, en la que por medio del pulso del tambor, humos y hierbas se despeja el campo electromagnético. Luego experiencié un encuentro de tambor colectivo, donde viajamos, en aquella ocasión, a buscar medicina para la comunicación. Años después, a través del mismo Espacio Circulante, participé en un taller de confección de tambor chamánico. Al día de hoy, tocar tambor es la práctica que más sentido tiene en mi día a día, me devuelve a casa, me ayuda a las tareas cotidianas, y a otras un poco más desafiantes. Cuando toco el tambor, sé que no estoy solo, y que me acompaña lo invisible como lo táctil en todo momento.

Espacio Circulante sigue pulsando la práctica chamánica en el presente, con la convicción que se puede insistir en imaginar nuevas maneras de habitar la tierra, en reinventar el cómo seguir expandiendo el conocimiento y la medicina del chamanismo urbano, la posibilidad de otra manera de vivir, de cultivar el camino creativo y de dar batalla a las opresiones a las que cotidianamente somos sometidxs, y que lo invisible, la fuerza espiritual y ancestral, es una trinchera a defender y cultivar.

“Tejer lo que vas tomando y aprendiendo, lo pones en diálogo contigo. La vida es ir a ver de qué se trata, la vida es una aventura.”

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